Sol

SolEl Sol representa la Voluntad de Kether (primer centro del Árbol Cabalístico; es su aspecto visible. En el cuerpo humano, el corazón es el órgano que lo representa, y observando las funciones que realiza podemos comprender como actúa el Sol a otros los niveles. El corazón es el órgano que permite que la sangre llegue a todos los rincones del cuerpo, transportando el alimento y el oxígeno para que todas las partículas que forman el organismo tengan la posibilidad de vivir. El corazón realiza pues una función alimenticia y gracias a su acción todos los átomos de nuestro organismo comen. De igual modo en los rayos del Sol se encuentra ese alimento que, no pudiendo ser asimilado de una manera directa en nuestro actual estado evolutivo, los rayos deben interiorizarse en la tierra y reaparecer bajo forma de trigo, de maíz, de frutas, ya que, en último análisis, toda vida existente en la Tierra es un don del Sol.

La sangre es el vehículo del Cuerpo de Deseos y en ella se encuentran las imágenes que constituyen nuestro historial emotivo. Una de las funciones del corazón es purificar la sangre y, análogamente el Sol purificará constantemente los deseos, haciendo que a cada ciclo las impurezas desaparezcan como sino hubieran existido jamás.

El corazón físico guarda el átomo-germen que permitirá la construcción de un nuevo cuerpo de acuerdo con las experiencias contenidas en ese átomo. De igual modo el Sol, el nuestro particular, interiorizado en nuestro micro-organismo, contiene el cúmulo de todas las experiencias vividas, a lo cual damos el nombre de Conciencia.

El Sol es pues el depositario de nuestra conciencia, es decir, del cúmulo de sabiduría adquirida a lo largo de las vidas. Es a través del Sol que el Ego Superior actúa en nosotros y su fuerza o su flaqueza en un tema ha de decirnos si el Ego podrá hacer oír su voz o se callará.

Por otra parte el corazón es el motor de nuestro organismo, el órgano que nos permite utilizar nuestras facultades corporales. Del mismo modo que el Sol representa en el universo, y en nosotros mismos, la Voluntad de Kether, sin la cual nada en el cosmos se pone en acción. Voluntad por un lado, Conciencia por otro o, dicho en otros términos, Espíritu y Alma juntos, el Sol será quien nos indique, por su posición en un tema, si en nuestro suelo humano van a crecer nabos o coles.

El Sol constituya así la voz de la conciencia, que da siempre una primera respuesta ante el problema con el que la vida nos enfrenta. Es lo que en términos profanos se entiende por pre-juicio; es decir, un juicio que procede de lo aprendido anteriormente y no de la valoración en términos actuales. Pero como estamos viviendo una nueva experiencia, ese pre-juicio o voz primera, es puesto en tela de juicio por la personalidad actual, la expresada por la totalidad de nuestro horóscopo, que puede confirmar o invalidar el juicio primeramente emitido por la conciencia.

Como depositario de la Voluntad, las demás fuerzas planetarias deben solicitar su venia para expresarse, de modo que cuando un planeta quiere instituir algo en nuestra vida, le comunica su programa al Sol para que le dé fuerza ejecutiva. El Sol se la dará si la proposición es conforme a la tónica de la personalidad vieja, es decir, de la conciencia. La conciencia es así un filtro que incorpora a ella todo lo que está en su línea y excluye todo lo que no guarda semejanza con su forma peculiar de ser.

Así funcionan los mecanismos divinos cuando el Sol recibe buenos aspectos, ya que los malos aspectos indicarán que los planetas no solicitan al Sol su fuerza ejecutiva, sino que se la exigen violentamente, se la arrebatan a la fuerza, dan el golpe, por así decirlo, obligando a la conciencia a obedecerles. Vemos entonces como la Voluntad acepta programas que no están a tono con la conciencia y que harán salir al individuo de la órbita que se había trazado el Ego. Por consiguiente, si vemos un horóscopo con un Sol recibiendo numerosos malos aspectos, diremos que se trata de una persona cuyo Ego dispone de muy poca libertad en la presente encarnación y que está haciendo cosas que no corresponden a su auténtica Voluntad. Es como esos personajes que salen en las películas y que, encañonados por un malhechor escondido, dicen cosas que no corresponden a su auténtico modo de pensar. Cuando ese malhechor salga de su espalda, serán otros.

La presión de los planetas sobre el Sol no han de obligarle necesariamente a ceder. Si el nivel de conciencia es elevado, si la voluntad es lúcida y fuerte, el Sol tiene medios para dar salida a las fuerzas planetarias sin que sea violada la línea de su conciencia. Entonces la vida será una lucha, en la que las fuerzas del bien, las que defienden los valores de la conciencia, se enfrentarán con las del mal, representadas por las planetarias corrompidas.

En el terreno fisiológico, vemos que cuando se introduce un producto tóxico en el organismo del individuo, el corazón aumenta su frecuencia vibratoria y pone todos los órganos a trabajar para eliminar el veneno. Si la empresa fracasa se produce la muerte. También el Sol aumenta su ritmo de trabajo –debe aumentarlos con los malos aspectos–, y sino consigue salir victorioso de la empresa, se produce la muerte –provisional– de la conciencia. En el lenguaje coloquial suele decirse a menudo del malvado: “Es un hombre sin conciencia”. Ese tipo de hombre existe: es aquel que ha sucumbido en la lucha del Sol con los malos aspectos. La conciencia ha muerto para él y su voluntad ya no está al servicio de los valores que la conciencia representa.

La conciencia, su voz, nos permite pues descubrir el Bien en cada experiencia humana, con la misma seguridad con que la brújula señala el Norte. Si la conciencia deja de funcionar, si su emisora deja de emitir, ya no disponemos de medida alguna para saber lo que es conforme a las leyes cósmicas y lo que no lo es. Entonces el individuo se guía por los instintos, por los sentidos, por el placer y el dolor, que no son instrumentos seguros ni fiables para basar en sus criterios una conducta. Cuando esto ocurre, se produce la figura del desalmado, del sin conciencia o el inconsciente, del forajido en un amplio sentido de la palabra, del que actúa fuera de la ley. Y eso que sucede a nivel individual, puede suceder igualmente a nivel de un país y ser toda una nación o toda la humanidad la que ha perdido su conciencia.

Sin embargo, como decíamos, la muerte de la conciencia no puede ser más que provisional, circunstancial, dada la posición de Tiphereth-Sol en el Árbol Cabalístico. Encontrándose en el punto más bajo del Mundo de Creaciones, cuando Marte, el planeta que rige el aspecto de cuadratura, empuja fuerte hacia el mundo material, haciendo que en la vida del individuo las tinieblas sean cada vez más densas, aparece Tiphereth como un Arco Iris situando la luz en las tinieblas y la conciencia vuelve a ejercer su dominio sobre las cosas. Esta mecánica cósmica pertenece a los misterios de la encarnación de Cristo y desarrollamos más ámpliamente este tema en el Curso de Interpretación Esotérica de los Evangelios.

La posición del Sol en un tema nos dirá pues la fuerza de Voluntad y de Conciencia del individuo, y nos dirá si esa Voluntad-Conciencia será puesta a prueba en el curso de la presente existencia y cuando tendrá lugar ese combate esencial.

Kabaleb

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Una respuesta to “Sol”

  1. Mirna Rudolph27/10/2017 at 13:57 #

    Gracias por tan buena información!

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