Plutón

plutónPreliminar: La Astrología dispone de muy pocos datos sobre Plutón. Un astrólogo alemán, F. Brunhüber, escribió un libro inspirado bajo el título de “El nuevo planeta Plutón”, traducido al francés y del que no existe, en el momento de redactar este texto, traducción española. Por consiguiente, será la Mitología que nos facilitará las más serias referencias sobre el significado de esta fuerza planetaria.

En primer lugar, digamos que la Astrología Cabalísitica no considera a Plutón como perteneciente a nuestro sistema solar, como tampoco pertenece a él Neptuno. Es una fuerza colateral, procedente del universo vecino y en la Mitología Griega esto queda expresado diciendo que Plutón, que aparece con el nombre de Hades, fue devorado al nacer por su padre, Saturno, que también se tragó a Neptuno. Es decir, la fuerza plutoniana se expresa a través de Saturno, forma parte de su potencialidad interna.

Pero Saturno tuvo un hijo que no pudo devorar: Júpiter, el cual le arrebató la corona del universo y le hizo vomitar a sus hermanos, distribuyéndoles parcelas de poder; y si a Neptuno le dio el dominio del mar, a Plutón le correspondió reinar sobre los muertos condenados en las regiones subterráneas.

Tenemos pues que su función mitológica es la de regenerar las naturalezas corrompidas de los humanos que descienden a su reino. La leyenda de Hades-Plutón nos dará una información más precisa sobre su actividad.

Plutón se encontraba muy solo en su infierno, dice la leyenda, y deseaba celebrar esponsorios. Pero, ¿qué mujer iba a querer vivir en las entrañas de la tierra, rodeada de los monstruos infernales? La única solución consistía en raptar una esposa y llevársela al averno. Esto es lo que hizo Plutón y la elegida fue la joven Perséfone hija de Júpiter y Deméter.

Deméter es una divinidad terrestre, la tercera en el orden generacional, ya que la primera es Gaia, considerada como la tierra primordial, de la que se forman todas las cosas, en analogía con Capricornio; la segunda es Rea, considerada como la madre formadora de las distintas especies, y su analogía es Tauro. La tercera, Deméter, era la tierra cultivada gracias al esfuerzo del hombre, la productora del trigo y protectora de las cosechas. Su analogía es Virgo y, por consiguiente, después de haber estudiado las características del signo diremos que Deméter es la tierra de las experiencias humanas, la que nos permite cosechar todo lo aprendido a lo largo de un gran ciclo de experiencias. Ya sabemos que D M T, que forman el nombre de la diosa, son las letras que expresan el ciclo de la vida humana por cuanto DM es la circulación de la sangre y MT Muerte. La vida consciente del individuo empieza con el Daleth, el Mem es la plenitud material del individuo y el Tau es el final de todas las cosas. Así pues Deméter es esa Tierra llegada a su máxima plenitud y, por consiguiente, su hija Perséfone será la Nueva Tierra, la que está más allá de la física, o sea, esta tierra regenerada y que gracias a esa regeneración puede albergar una nueva vida.

Al elegir a Perséfone como esposa, y siendo la esposa la otra polaridad, la otra parte de un mismo ser, Plutón evidenciaba, sino era evidente ya, que lo suyo es regenerar, limpiar, purificar.

Perséfone tuvo que ser raptada y lanzó un grito cuando su futuro esposo se la llevó. Ese grito, dice la leyenda, fue oído por varias diosas, entre ellas su madre, pero no pudieron ver al raptor porque llevaba un casco que lo hacía invisible, regalo de los Cíclopes, hijos de Urano.

Como nada podía ocurrir en el universo sin la complicidad de Zeus-Júpiter, Deméter subió al Olimpo para protestar y se negó a descender a la tierra para realizar sus funciones, si el rey del Olimpo no le devolvía a su hija. Entonces ante el peligro de que en la tierra se perdieran las cosechas, si Deméter no reanudaba sus funciones, se llegó un compromiso con Hades-Plutón. Perséfone pasaría 6 meses en la tierra, al lado de su madre, y seis meses con Plutón en el infierno. Ascendería a la tierra en Primavera y bajaría al infierno en el Otoño. Si pasamos del símbolo a las consideraciones prácticas, diremos que la tierra necesita ser regenerada por dentro para que, en Primavera, la fecundidad pueda aparecer en el exterior.

Plutón realiza pues trabajos de regeneración. Los astrólogos, en sus interpretaciones, no distinguen demasiado los efectos de Urano de los de Plutón, considerados ambos como destructores. Pero ya vimos al tratar de Urano, que su función es la de separar el Mal del Bien, de manera que el Bien pueda progresar y el Mal sea destruido por la fuerza de Repulsión. En cambio Plutón se dedica al tratamiento del Mal exclusivamente, no destruyéndolo, sino regenerándolo.

Ante una realidad concreta, un negocio, por ejemplo, si está montado sobre bases falsas, la acción de Urano las pulverizará porque su poder energético separará sus componentes atómicos. En cambio Plutón impondrá una regeneración que cambiará sustancialmente la estructura de aquel negocio. Quizá los resultados sean parecidos, pero Plutón permite al individuo darse cuenta de sus errores, mientras que Urano le da únicamente la oportunidad de volver a empezar, sumando en el individuo la parte de Bien que se encontraba en los materiales desintegrados en forma de Amor para que en la segunda construcción vea más claro.

A menudo los mitólogos ven en Hades-Plutón al jefe de los demonios, pero es hijo del 2º Rey del universo, Kronos-Saturno, y hermano de Júpiter-Zeus, el rey en funciones. Si Plutón se limitara a regir las actividades del hombre después de la muerte, poco interés tendría estudiarlo respecto a las cuestiones de la vida. Pero la fuerza plutónica trabaja en aquello que está muerto dentro de nosotros, a fin de activarlo y ponerlo en estado de trabajar. Y no solamente regenera lo que ha degenerado en nosotros, por descuido, por falta de atención o por utilización no adecuada, sino que Plutón regenera, activa en nosotros estados y órganos que tuvieron su utilidad en el pasado y que ahora no la tienen.

En efecto, en nuestro descenso involutivo, ciertos órganos eran utilizados por las jerarquías creadoras para manipularnos, las glándulas sobre todo. Ahora, en la etapa evolutiva, esos mismos órganos han de servirnos para establecer contacto consciente con seres pertenecientes a anteriores oleadas de vida. Pero esas glándulas se encuentran a menudo atrofiadas o en malas condiciones. Plutón se encarga de regenerarlas. Una vez reparadas, nos vemos dotados de nuevas y sensacionales capacidades.

Esa labor interna de Plutón le ha valido calificativo de planeta del inconsciente, ya que pone en marcha mecanismos internos que ignoramos.

A menudo se le ha asociado a grandes catástrofes colectivas, a guerras y calamidades, que son en realidad subproductos de su actividad en el interior del individuo. En efecto, cuando Plutón recibe malos aspectos, es decir, cuando su actividad es inmoderada, excesiva, su celo en despertar a los muertos, hace que se activen en nosotros fuerzas que nuestra razón no consigue controlar, y así hemos visto cómo ahora, en el momento de escribir este texto, a los argentinos se les ha despertado el sentimiento de que las Malvinas forman parte de su suelo, y ello de una manera tan intensa, que han procedido a su reconquista, desencadenando una guerra.

El descubrimiento de Plutón data de 1930, y ya sabemos que es cuando un planeta es descubierto en el exterior que empieza a funcionar en nuestra naturaleza interna, ya que su exteriorización indica que ha arraigado en nosotros, que sus raíces se encuentran ancladas en nuestro suelo humano.

Todo indica que la máquina regeneradora está en nuestra naturaleza. Como esos electrodomésticos modernos que se limpian solos, nosotros también fuimos dotados del artilugio que nos permite regenerar el engranaje, pero el aparato estaba previsto para que entrar en funciones, no inmediatamente, sino en una determinada fase evolutiva, a la que ya hemos llegado.

Plutón es considerado como la octava superior de Marte y cabe notar que también Marte tiene una función regeneradora en lo individual. Marte obliga al hombre a enfrentarse con sus contradicciones, a combatir por la conquista de la conciencia. Plutón le da los medios materiales que han de permitirle comprender, o sea, los órganos que han de servirle de conducto material para que la comprensión pueda fijarse en él. Marte trabaja por fuera y Plutón por dentro, de modo que puede decirse que existe entre ellos una colaboración.

Los astrólogos modernos han atribuido a Plutón la regencia de Escorpio, y es cierto que Escorpio es el signo que cabalga entre las Tinieblas y la Luz, y donde la regeneración de los sentimientos supone una ayuda decisiva para que el alma que vacila entre volver al pasado feliz o encaminarse hacia un futuro lleno de incógnitas. Pero el Dios de nuestro sistema solar distribuyó el trabajo entre sus Elohims y ya sabemos que la proyección de las energías de Escorpio le fue encomendada a Gueburah, como las de Piscis le fueron confiadas a Hesed y no a Neptuno, de modo que esas regencias otorgadas graciosamente por los modernos astrólogos nos parece arbitrarias.

Kabaleb

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2 Respuestas to “Plutón”

  1. Susana03/08/2016 at 06:37 #

    muy interesante, muchas gracias!

  2. Azrael Lucero La Madrid09/11/2017 at 06:04 #

    Gracias!

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