Neptuno

NeptunoPreliminar: Algunos estudiantes de cábala modernos han colocado a Neptuno en la esfera de Kether (el primer Séfira del Árbol de la Vida Cabalístico), simplemente porque la esfera se encontraba vacía en el esquema tradicional, lo mismo que la de Hochmah. Sin embargo, aunque Neptuno y Urano no hubieran sido descubiertos como planetas, sus nombres estaban presentes en las mitologías. Urano aparecía en ellas como primer generador de la vida, y ése es realmente el papel de Hochmah, a través del cual la Creación se manifiesta.

En cambio Neptuno aparece la mitología griega como un hijo de Saturno, al que Júpiter, cuando se calza la corona del Olimpo, le da el dominio del mar, o sea, que es Júpiter quien le da atribuciones a Neptuno.

¿Cómo puede encajar todo ello en el sistema cabalístico? Las enseñanzas Rosa Cruces nos dicen que Neptuno no pertenece, como planeta, a nuestro sistema solar, y su posición en el cosmos, calculada por los matemáticos, confirma la afirmación de la doctrina.

La concesión jupiteriana del dominio del mar es recogida por la Astrología moderna al dar a Neptuno la co-regencia de Piscis, signo que rige el mar, junto con Júpiter (su regente). Pero si a Urano no se le puede atribuir la regencia de un signo, por las razones expuestas al estudiarlo, tampoco en Neptuno se encontrarán razones que permitan designarlo para tal función. Piscis es el Vav (exteriorización) del Agua, el que está bajo el dominio de Binah, cuyo atributo, como sabemos, es el de Inteligencia Activa y cristalizante. Hay una relación pues entre los Deseos, producidos por el elemento Agua y la Razón, producida por Binah. Piscis, en su realización final, une los Deseos a la Razón, y es por esta pista que encontramos la función de Neptuno.

Max Heindel nos dice que Neptuno es la octava superior de Mercurio y si Mercurio es la mente, el Séfira a través del cual el Ego Superior proyecta su pensamiento, el que lo adecua a la realidad material y extrae de lo vivido la memoria, Neptuno, su octava, será una súper-mente trabajando en los mundos de arriba, llevando las realidades abstractas del Mundo de Emanaciones al Mundo de creaciones. O sea, que Neptuno convierte en nociones perceptibles por nuestra mente y nuestros sentimientos lo que en los mundos de arriba se encuentra en estado de potencial creador.

Gracias a la influencia de Neptuno, la Creación se convierte para nosotros en una historia coherente. Binah nos permite conocer las leyes de la Creación, pero no el móvil divino. Hochmah nos revela algo más sobre el proyecto, nos dice que comportándonos de un modo determinado, obtendremos la revelación, o sea, estaremos con Dios, con el Padre. Neptuno nos proporciona el conocimiento, nos revela el objetivo, el plan de la divinidad y a través de él comprendemos con la razón y con los sentimientos por qué las cosas son así y, más que eso, vemos cómo serán las cosas en el futuro, porque Neptuno revela el plan completo de la Creación y en él aparecen los detalles aún no edificados, del mismo modo que en los planos del arquitecto aparece la casa tal como será, y podemos verla perfectamente aunque todavía no exista en la realidad material.

Neptuno da la visión del conjunto y gracias a ella se puede comprender por qué es preciso adoptar un comportamiento determinado y el objetivo que persiguen las leyes. O sea, que Neptuno nos sitúa al mismísimo nivel del Padre, pero no es el Padre, no es Kether, puesto que el Padre es la Voluntad que ha puesto en marcha la Obra y la que permite a los obreros hacer acopio de fuerzas para elaborarla a cualquier nivel. Neptuno revela los planos, da una visión de la obra, pero no es el que la ha concebido. Siendo un planeta de otro sistema solar, un sistema fronterizo nuestro, será el último de los planetas de ese sistema, puesto que es el más próximo a nosotros. Entonces podemos imaginarlo como una ventana tendida sobre nuestro sistema solar, desde la que se pudiera ver todo cuanto ocurre en la obra vecina. Si nos subimos una torre, la torre Eiffel, por ejemplo, podemos ver todo lo que sucede en la ciudad; lo podríamos ver si dispusiéramos de unos prismáticos lo suficientemente potentes para observar los detalles del paisaje que a simple vista no se ve.

Neptuno es esa torre de percepción desde la que se ve todo y por ello, si nos conectamos con ese planeta, si nos dirigimos a él para preguntarle: ¿Qué es lo que está pasando en tal lugar? ¿Por qué las cosas son así? Él nos responderá. Su respuesta sólo puede ser captada con amplitud por la mente y comprendida por los sentimientos. Es decir, Neptuno no da la visión de lo que explica, no produce la clarividencia ya que es muy difícil contar en una imagen el desarrollo de un proceso cósmico.

Neptuno aparece así como una especie de espía de nuestro sistema solar, que descubre a la inteligencia de los hombres que son capaces de captar sus radiaciones, el proceso de despliegue de todas las cosas, desde su germen hasta su cristalización final. Si por una parte nos dice cómo han sido las cosas en el pasado, por otra parte nos revela cómo serán en el porvenir, de modo que de Neptuno nos viene el don de la profecía.

De esta forma vemos cómo se establece una colaboración entre sistemas solares, ya que si Neptuno representa para nosotros el Revelador, podemos imaginar que Urano juega ese mismo papel para el sistema solar fronterizo.

Los rayos de Neptuno no siempre han sido percibidos por los seres humanos. Durante siglos sólo ha conseguido sensibilizar a unos pocos iniciados, poseedores de los misterios que Binah sellaba con su ley del secreto. Ahora las radiaciones de Neptuno ya son percibidas por todos los hombres y se está estableciendo en cada uno de ellos un Centro llamado Neptuno que, al actuar atrae hacia sí materia de ese planeta. Neptuno nos aporta pues el conocimiento y, según la posición en que se encuentra en nuestro tema, ese conocimiento se referirá a la construcción de aquello en particular, es decir, en lo que se hace, desde el principio hasta el fin, con las energías de Aries, de Tauro, etc. De igual modo, al formar aspectos con planetas, nos indica en qué sentido esos planetas funcionan, nos revela su identidad.

Todos los que se ocupan de las ciencias ocultas están relacionados astrológicamente con Neptuno, ya que precisamente las ciencias ocultas tienen por objeto revelar la organización cósmica.

Kabaleb

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