Marte

MarteEn el esquema del Árbol de la Vida Cabalístico, Marte aparece detrás de Júpiter. En el despliegue de la Vida, tal como aparece en la Biblia, Marte representa la salida de Adam del Paraíso Terrenal, después de haber sucumbido a las promesas de los Luciferianos. El programa marciano puede resumirse en la maldición divina de ganar el pan con el sudor, parir con dolor, interpretado esto en un sentido muy amplio, es decir, que todo lo que emane del hombre –la obra humana– se hará al precio de un sufrimiento.

Así pues, Marte representa la caída a un mundo inferior y el trabajo que ha de reconducir al ser humano al frondoso Edén que perdió. Vemos en la Biblia que Marte-Lucifer-Serpiente, actuó enroscado en el famoso Árbol del Paraíso, produciendo en Eva la apetencia de Conocimientos. Ya sabemos por la leyenda de los Ángeles caídos, que la clase luciferiana estaba condenada a iluminar en el hombre el Conocimiento que se negó a dar cuando se encontraba –los Luciferianos– en su estadio humano.

Recordemos que entonces los Luciferianos prefirieron trabajar en su propia perfección, no trasmitiendo sus experiencias a las clases inferiores. Lo que no hicieron en su momento, tuvieron que cumplir, obligados por la Ley de Consecuencia, en el presente Día, y en malas condiciones, ya que su programa de enseñanza acelerada infringía las normas de la Creación, violentando las armonías naturales y dando lugar a un submundo que, al encontrarse al margen de las leyes divinas, se autodestruiría mediante la fuerza de Repulsión.

Así tenemos que Marte comienza su actuación en Júpiter, o sea, en el hombre que vive en estado de armonía con las leyes divinas. La posición de Marte en los grados o signos de Júpiter, cuando el sendero es de Ida, nos indicará que se produce en la persona esta situación. En ese estado de perfección paradisíaca, el hombre no siente la necesidad de experiencias en mundos inferiores, es decir, no siente la necesidad de amplificar la Obra divina, e incurrirá probablemente en el error de los Luciferianos, si en ese estado paradisíaco Lucifer no apareciera como tentador, como esa fuerza que nos induce a conocer, a saber por qué la plenitud que experimentamos es posible, o sea, saber mediante qué técnicas y procesos creativos aquella plenitud ha podido conseguirse.

Los diversos Rostros de Marte activarán pues en el individuo la apetencia de creación, lo inducirán a ser él mismo un creador y no la criatura que goza y se beneficia de un universo creado por otros. Para ser creador será preciso que se desprenda de esa sustancia interna que produce su plenitud, perdiendo así ese estado paradisíaco en que se encontraba. Si esto no se produjera, si Marte-Lucifer no nos indujera a participar en la obra divina como creadores, el proceso creativo se encontraría detenido y la planificación divina se hubiera visto frustrada. Ya hemos dicho alguna vez que en los mundos inferiores Dios actúa a través de las criaturas que los habitan. Si esas criaturas se niegan a proseguir su obra, la Creación se detiene y se reorienta hacia arriba, sin haber llegado a desplegar todas las potencialidades encerradas en ella.

La posición de Marte en un tema nos indiciará pues dónde se encuentra el instructor y nos dirá en qué artes nos está instruyendo. No se trata de una instrucción intelectual, sino de poner manos a la obra y experimentar.

Kabaleb

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